Relajacion, foco abierto, recta actitud mental, atencion
centrada en el hara. Introduzcamos ahora la aportacion cristica.
El amor, o mejor la compasion, pues el termino amor es usado con
frecuencia para indicar nuestro deseo de posesion de algo, lo que
es contrario a la practica. La compasion no tiene objeto. Es
universal. No es que "queramos algo" o "nos guste
algo" sino que experienciamos "que todo esta
bien", "que todo es bueno", "que todo es
bello". No sentimos compasion o amor por algo, sino por
todo. Un guerrero se acerca a nosotros con la espada levantada
para cortarnos la cabeza. Vemos la increible belleza y armonia de
sus movimientos, captamos su ira y la rectitud de su voluntad de
aniquilarnos y nos regocijamos en ellas, vemos los reflejos de la
luz irisar su espada, todo esta bien y es como debe ser. Luego,
si esta del tao, sentiremos nuestros pies afirmarse en el suelo y
nuestro brazo acudir a su encuentro, contactar y aferrar girando
ligeramente. Nos maravillaremos de la precision de nuestro
movimiento no buscado, y veremos al guerrero rodar por el suelo.
O, si esta del tao, veremos como nos corta la cabeza. La raza
humana cree que es independiente del tao. Incluso los que se
llaman a si mismos cristianos creen ser independientes de la
providencia. Vana ilusion basada en la ignorancia y el orgullo.
La compasion, el amor no es mas que aceptar la providencia, fluir
con el tao. Experienciar la inefable belleza del devenir de la
existencia. Sea cual sea este devenir. Esta es la postura de
cristo en la cruz cuando acepta la voluntad del padre, cuando
deviene uno con el padre. Procura pues introducir en tu practica
la compasion, el amor. Contempla todo lo que sucede como parte
del tao, de dios, del que tu eres parte, y regocijate, celebra la
existencia.